Un viaje a la gran ciudad...

Días pasado viaje a la capital de mi país por un tema profesional.  Siempre que tengo que hacer estos viajes me predispongo de la mejor forma a disminuir mis temores de todo lo que se cuenta de la gran ciudad: mucho estrés, indiferencias, asaltos, crímenes y un largo etc.  La verdad es que a mi nunca me ha pasado nada de ese largo etc. Al contrario, me programo para aprovechar de hacer, ver y obtener aquello que en las ciudades más pequeñas no tenemos.  Entonces, conscientemente bajo el perfil de no pensar en tantas posibilidades que tengo de ser violentado, pero siempre con la precaución de no “bajar la guardia” y quedar confiadamente a voluntad de un agresor.  (incluso recibí consejos de una amiga sobre esto, se lo agradezco.)

 

Primer hecho.

Bajando del bus que me llevo a la capital tomo el metro que me acerca a mi destino.  Siendo las 8,30 de la mañana la cantidad de personas que abordan ese medio es cada vez mayor.  Llega un momento en que la aglomeración es muy alta.  La gente trata de no “invadir” el espacio del otro.  Es tarea difícil pues en cada estación suben más personas que hacen del viaje una verdadera odisea para un provinciano como yo.  En todo este acomodo de gente estábamos cuando escucho muy cerca mío a una mujer que le pide a un hombre que por favor “no respire tan fuerte y tan cerca de ella”.  Después de esa petición se desata un escándalo bastante violento.  El tipo interpelado comienza a responder con un grado de animosidad, rabia y violencia verbal cada vez más fuerte y usando epítetos que van creando un clima muy tenso.  Lo primero fue una especie de explicación “y que querís que le haga yo si la gente empuja y empuja…”, la mujer no responde (y no respondió nunca).  Luego continua con frases tales como “y vo ¿que te imaginai? ¿Que ando buscando viejas? Yo soy joven y no necesito a viejas como vo” y continúa. “Yo no tengo la culpa de que tengai problemas con tu marido y te vengai a desquitar conmigo, poh”, ”Y parece que vo soy la que andai buscando que te pesquen se nota que nadie lo hace”.  Y el tipo continuó por unos 5 interminables minutos, en que la mujer optó por bajarse del metro antes de seguir escuchando a un señor que se veía muy enardecido.  Los pasajeros sólo mirábamos, yo trataba de pensar en si era prudente intervenir, pero la violencia verbal del tipo era tanta que estaba seguro que si alguien le decía algo se pasaba a las manos y golpeaba a cualquiera que lo interpelara.  Creo que lo mejor que hizo la mujer fue bajarse, fuese o no la estación de su destino,

Me quedé pensando el resto del viaje.  Si yo voy a la gran ciudad una vez al mes en promedio y me encuentro a boca de jarro con estas escenas, ¿Cuánto mas habrá en diversas formas y en tantas otras partes?.  Pero por otra parte también me pregunto ¿Qué le pasa o le falta a nuestra sociedad para no llegar a  esos grados de agresividad por cosas a veces tan mínimas?, y como educador que soy me hago la reflexión ¿no está haciendo bien su papel el sistema educativo?

 

Segundo hecho.

Desciendo del metro, salgo a la superficie sin dejar de pensar en lo que había presenciado, y a poco andar me topo con una mujer, que me pareció en un primer momento asemejarse a la del incidente del metro, que me sonríe amablemente y me extiende un folleto.  Lo recibo y lo agradezco por cortesía, lo llevo en la mano con la intención de encontrar un basurero mas allá, y ella con la misma sonrisa (pero no estereotipada, diría personalizada, pues sentí que me miraba a mi y no al “cliente potencial” que le entregaba la propaganda) me desea que “tenga un buen día”.  Mientras pienso “espero que sea así” pues lo había iniciado con esa desagradable escena y que esperaba que no fuese un anuncio de un mal día para mi.  Finalmente, no se por que, guardo el folleto en mi maletín.

Realizo todos los trámites a los que iba, sin novedades mayores, y pensando que, al contrario de ese primer mal rato, todo me había resultado mejor de lo que esperaba.

 

Tercer hecho.

Ya de regreso en el bus a mi ciudad, busco en mi maletín algunos documentos que quería revisar.  Y de pronto me encuentro con el supuesto “folleto de propaganda comercial” que tan gentilmente me habían pasado en la mañana.  Lo tomo para dejarlo en el bolsillo del asiento y me llama la atención el título del mismo “Viva con esperanza”.  De inmediato lo asocio con las circunstancias en que me encontré con el folleto, saliendo del metro, reflexionando sobre la violencia reinante y esa cara sonriente, así como acogedora, que me dice en el fondo “aquí tiene una posible respuesta a sus dudas y preguntas”. 

Inicio su lectura, un tanto desconfiado por tratarse de un folleto religioso, y me voy sorprendiendo del tono de las palabras, de los argumentos y de la forma como expresaban las ideas.  Lo leí entero, era corto, de 16 páginas y muy ameno para leerlo.  Destaco que por primera vez me encuentro con un folleto de propaganda religiosa que no me da la impresión de fanatismo o de que te quieren convencer.  Era un relato muy bien hecho, con argumentos más bien psicológicos y las menciones a Dios eran esporádicas y bien situadas.  El primer tema a tratar era ni mas ni menos uno que me apasiona, pues está relacionado con la inteligencia emocional que vengo siguiendo desde hace un tiempo: “Esperanza para vencer los traumas emocionales”.  Y me llama la atención esta frase: “…la mayor parte de la vida no está hecha de desastres o de alegrías extraordinarias.  Por el contrario, vivimos casi siempre en la rutina de eventos comunes.  En esos momentos es cuando debemos prepararnos para enfrentar los traumas y las tragedias.” Se pregunta luego cómo hacerlo y sutilmente introduce a un Dios que puede ayudarte, primero a liberarte de un pasado que no te ayuda a asumir un presente ni menos un futuro mejor.  Lo que significa un ayudarte a restaurar tu “equilibrio emocional”!!!

Creo que ese Dios a que se refiere el texto, puede perfectamente ser interpretado como “la conciencia profunda de uno mismo” que si me lo propongo con plena convicción y confiando realmente en mis capacidades (autoestima) puedo ir logrando los equilibrios que necesito.  Se que no está demás esas ayudas externas (psicólogos, amigos, Dios, según sea el caso personal), pero estoy convencido también que si no es uno, plenamente uno mismo el que no se hace cargo de su vida, entonces va a necesitar por siempre que “otros” le guíen o le hagan la vida, esa es la persona fracasada!!!

Entiendo que se puede aceptar a Dios y su palabra pero como guía, incluso como guía importante, pero no puedo entender que las personas lleguen a someterse ciegamente a esas directrices religiosas.

Dejo a consideraciones del lector lo que pueda pensar o imaginar sobre este relato.  A mi  me deja varias interrogantes: ¿se relacionan los dos hechos, el metro y el mensaje bíblico?, ¿fue efectivamente una respuesta a mis reflexiones sobre el tema de la violencia?,   o ¿fue una mera casualidad?,   o ¿fue sugestión?,  ¿es posible llegar a una respuesta cierta a todas estas interrogantes y a otras tantas?.  Pido al lector que desea opinar sobre esto lo haga con confianza… me faltan muchas respuestas!!!!

 

Recuerdo al lector que mi posición religiosa es agnóstica, en el sentido de no poder decir con certeza si existe o no existe Dios.  Es mi propósito seguir en este descubrimiento, por si o por no, si es que algún día podré tener esa certeza que busco en alguno de los dos sentidos.  

Sobre todos estos temas religiosos y otros también, tengo la suerte de compartirlo con mi amiga del relato publicado en este mismo blog (¿Dios existe? No lo se, pero….) y confieso que he visto muchas cosas que antes no veía, como por ejemplo, me ha presentado un Dios muy especial, que se llama “el Dios no conocido” que se encuentra en un relato de Pablo.  Espero que este sea tema de otro artículo, cuando yo este listo…

 

(El folleto citado, esta firmado por la Iglesia Adventista del Séptimo Día, y aparece la siguiente dirección, sin el animo propagandístico, www.esperanzaweb.com)


pido orientacion para llevar la pelabra Dios,lo que estan aciendo es maravilloso,les cuento que es la primera vez que abro esta pagina y entendi con que parametro se manejan.

ayudenme porfabor para acer realidad este sueño,la de devolber a DIOS el noventa por ciento de misentradas.

Que Dios bendiga vuestro ministerio.

jorge.

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